Sara contesta el teléfono del taller cuando tú tienes las manos metidas en un motor. Habla con el cliente, se entera de qué le pasa al coche, apunta su nombre y su teléfono, y te lo deja escrito.
Cuando sales del foso no tienes cuatro llamadas perdidas sin saber de quién eran: tienes cuatro fichas con quién ha llamado, para qué, y a quién te interesa devolver la llamada primero.
Sin instalar nada · Mantienes tu número de siempre · Damos de alta los talleres uno a uno
No es dejadez, es física: no puedes coger el teléfono con las manos llenas de grasa ni salir de debajo de un elevador cada vez que suena. El problema es que el cliente que llama para saber si le miras un ruido no deja mensaje. Cuelga y llama al siguiente taller de la lista.
Suena, lo miras de reojo y lo dejas pasar. No sabes si era un presupuesto de 800 € o un comercial.
Para cogerlo tienes que salir, limpiarte y llegar tarde. Casi siempre no llegas.
Cinco minutos después de cerrar. Mañana ya ha llamado a otro y tiene cita.
El fin de semana es cuando más gente busca taller, y es justo cuando no hay nadie para cogerlo.
No cambias de número ni instalas nada en el taller. Las llamadas que no coges se desvían a Sara, que contesta al primer tono a la hora que sea: a las tres de la tarde, un sábado o a las once de la noche.
Le pregunta qué le pasa al coche, con qué modelo va y cómo se llama, y se queda con su teléfono. Habla con normalidad, no es un contestador ni un menú de "pulse 1". Si el cliente pregunta algo que solo sabes tú, no se lo inventa: lo apunta para que se lo digas tú.
Cuando termina la llamada te llega el aviso con lo que ha pasado. En tu panel ves quién llamó, para qué, su teléfono, y puedes leer la conversación entera si quieres el detalle exacto. Desde ahí decides a quién devuelves la llamada.
Incluida la noche, la hora de comer y el fin de semana. El cliente habla con alguien en vez de escuchar tonos.
Todas las llamadas en una lista: quién, para qué, y su teléfono. Marcas las que has resuelto y no se te queda ninguna atrás.
Si alguien llama por algo que no puede esperar, te llega un WhatsApp en el momento, no un correo que verás mañana.
Si dudas de qué dijo exactamente el cliente, la tienes transcrita. Sin "me pareció entender".
Cuando el taller lleva su agenda en Google Calendar, Sara mira los huecos libres de verdad y cierra la cita con el cliente en la misma llamada. Queda apuntada en tu calendario al momento, sin que tengas que tocar nada.
Si llevas la agenda en papel, en una pizarra o en otro programa distinto, esto no se puede hacer y no te lo vamos a vender: en ese caso Sara recoge el recado con el teléfono del cliente y le das la cita tú cuando le devuelves la llamada.
Esto es tan importante como lo de arriba. Un taller se juega su nombre en cada presupuesto, así que Sara tiene prohibido meterse donde no le toca:
Ni orientativos. El presupuesto lo pones tú cuando has visto el coche.
No dice "para el jueves lo tienes". Nunca compromete una fecha en tu nombre.
Si no sabe algo, lo dice y lo apunta para ti en vez de improvisar una respuesta.
TallerBot se encarga de los presupuestos y de que el cliente los apruebe desde el móvil. Sara se encarga de lo de antes: de que ese cliente llegue a hablar con alguien en vez de encontrarse el teléfono comunicando.
Por eso, si llegas desde TallerBot tienes un 20% de descuento sobre la cuota mensual, de por vida, no los tres primeros meses. Mientras sigas de alta, sigue aplicado.
Precio normal 149€/mes. Sin permanencia.
Cada taller se configura a mano: le enseñamos a Sara cómo se llama tu taller, qué hacéis, tu horario y cómo quieres que hable con tus clientes. Por eso vamos por orden de lista y no de golpe. Déjanos tus datos y te escribimos cuando te toque.